viernes, 16 de mayo de 2014

La vida debería ser las dos cosas: compleja y simple.

Hay que buscar esta armonía constantemente; de lo contrario la vida solo tiene una nota, una única nota. Puedes seguir repitiéndola, pero no podrás crear ninguna armonía con ella. Así que cada vez que sientas que algo se está convirtiendo en un problema, avanza inmediatamente, antes que dejes de darte cuenta.

Nunca crees tu hogar en ningún sitio, ni en la relación, ni en la soledad. Sigue fluyendo sin hogar, y no residas en ningún polo. Disfrútalo, deleítate en él, y cuando termine, pasa al otro: haz que sea algo rítmico. Por el día trabajas y por la noche descansas; así al día siguiente estás preparado nuevamente para trabajar, tras haber recobrado la energía. Imagina un hombre que trabajara día y noche, o que estuviera durmiendo día y noche. ¿Qué vida sería esa? La primera sería una locura; la otra, un coma. Entre las dos hay un equilibrio, una armonía. Trabaja intensamente para poder descansar. Descansa profundamente para que puedas ser capaz de trabajar, de ser más creativo.

Osho

miércoles, 14 de mayo de 2014

Estar completamente solo

Durante su crecimiento, el ser humano necesita pasear de un polo a otro. En ocasiones es bueno estar completamente solo: necesitas tu propio espacio, necesitas olvidarte del mundo, y ser tú mismo. El otro está ausente para que tú no tengas límites a tu alrededor. El otro es el que crea tu límite, de lo contrario eres infinito.

Al vivir con otras personas, al vivir en el mundo, en la sociedad, poco a poco empiezas a sentirte confinado, limitado, como si tuvieras muros a tu alrededor. Se convierte en un encarcelamiento sutil, y necesitas salir de ahí. En ocasiones necesitas estar completamente solo para que desaparezcan todos los límites, como si el otro no existiera en absoluto, y todo el universo y todo el cielo existiera solo para ti.

En ese momento de soledad uno se da cuenta por primera vez de qué es lo infinito. Pero si vives ahí demasiado tiempo, poco a poco, lo infinito te aburre, se vuelve insulso. Hay pureza y silencio, pero no hay éxtasis. El éxtasis proviene siempre de la otra persona. Entonces empiezas a sentirte hambriento de amor, y quieres escapar de esta soledad, de ese espacio inmenso. Quieres un lugar acogedor en el que estés rodeado por los demás para poder olvidarte de ti mismo. Esos son los dos polos básicos de la vida: el amor y la meditación.

Osho

La dicha

Acuérdate siempre de juzgarlo todo según tu sentimiento interior de dicha. Si te estás sintiendo dichoso, está bien. Si no te estás sintiendo dichoso, hagas lo que hagas, hay algo que falla en alguna parte.

Cuanto más tiempo permanezcas ahí, más se convertirá en algo inconsciente, y te olvidarás completamente de que el sentimiento de infelicidad persiste gracias a tu cooperación. Necesita tu cooperación; no puede existir por sí solo.

Osho

Meditación

La meditación no es más que tener el valor de estar solo y en silencio. Poco a poco empiezas a sentir una nueva cualidad en tu ser, una nueva viveza, una nueva belleza, una nueva inteligencia, que no has pedido prestada a nadie, que está creciendo en tu interior. Tiene raíces en tu propia existencia. Y si no eres un cobarde, llegará a buen término, florecerá.

Solo puede ser religiosa la persona valiente, valerosa, la persona que tiene agallas. No los que van a misa; esos son unos cobardes. Ni los hindúes, ni los musulmanes, ni los cristianos: todos ellos están en contra de la búsqueda. Forman parte de la misma multitud y están intentando hacer que se consolide más su falsa identidad. Naciste. Viniste al mundo con vida, con conciencia, con gran sensibilidad. Contempla a un niño pequeño. Míralo a los ojos, su frescura. Todo eso ha sido cubierto por una falsa personalidad.

Osho

Buenas intenciones

Hasta las buenas intenciones en manos de una persona inconsciente se vuelven venenosas.

Osho

El amor es una necesidad básica, tan básica como la libertad,

Así que hay que satisfacer a ambas. La persona que está llena de amor y que además es libre, es el fenómeno más maravilloso del mundo. Y cuando se unen dos personas de tal belleza, su relación no es en absoluto una relación. Es relacionarse. Es constante, como el fluir de un río. Se eleva constantemente hacia cimas más altas.

Osho

Si realmente amas a una persona, le darás total libertad

La meditación consiste simplemente en el proceso de descondicionamiento de la mente. Sea lo que sea lo que te haya hecho la sociedad, hay que deshacerlo.

Cuando ya no estés condicionada serás capaz de ver la belleza que poseen el amor y la libertad juntos; son dos caras de la misma moneda. Si realmente amas a una persona, le darás total libertad; ese es el don del amor. Y cuando hay libertad, el amor responde de una manera increíble. Cuando le das libertad a alguien obsequias con el mayor don que puedas ofrecerle, y entonces el amor te llegará con creces.

Osho

Mendigar es algo muy triste.

Aunque consigas algo mendigando, seguirás estando triste. Es algo que hiere. Hiere tu orgullo, hiere tu integridad. En cambio, compartir te hace estar más centrado, más integrado, más orgulloso; pero no más egoísta, simplemente orgulloso de que la existencia haya sido compasiva contigo.

No se trata del ego; es un fenómeno completamente distinto, un reconocimiento de que la existencia te ha permitido algo que millones de personas están intentando hacer, pero ante una puerta equivocada. Tú estás en la puerta correcta.

Estás orgulloso de tu dicha y de todo lo que la existencia te ha dado. Desaparece el miedo, desaparece la oscuridad, desaparece el dolor, desaparece el deseo del otro. Puedes amar a una persona, y si esa persona ama a otra, no sentirás celos, porque tu amor nacía de una gran dicha. No era apego, no estabas manteniendo a la otra persona en una prisión. No te preocupaba que la otra persona se te escapara de las manos, de que otra persona pudiera iniciar una relación amorosa con ella.

Cuando estás compartiendo tu alegría, no creas una prisión para nadie. Simplemente das. Ni siquiera esperas la gratitud o el agradecimiento de nadie porque no estás dando para conseguir algo, ni siquiera gratitud. Estás dando porque estás tan lleno que tienes que dar. 

Osho

Tú no conoces tu soledad.

No has experimentado tu soledad y su belleza; su gran potencia, su fuerza. En los diccionarios aislamiento y soledad son sinónimos, pero la existencia no obedece a los diccionarios. Y todavía no hay nadie que haya intentado hacer un diccionario existencial que no contradiga a la existencia.

El aislamiento es una ausencia, porque eres consciente de tu soledad. Tienes miedo. Te sientes aislado, por eso quieres apegarte a algo, a alguien, a alguna relación, simplemente aferrarte a la ilusión de que no estás aislado. Pero sabes que lo estás, de ahí el sufrimiento.

Por otro lado, te estás apegando a algo que no es real, que no es más que una solución temporal; una relación, una amistad. Sin embargo, mientras vives esa relación te creas una breve ilusión y olvidas tu aislamiento. Pero ese es el problema: a pesar de que puedes olvidar por un momento tu soledad, de repente, justo al momento siguiente eres consciente de que la relación o la amistad no es permanente.

Ayer no conocías a ese hombre o a esa mujer, erais extraños. Hoy sois amigos; mañana, ¿quién sabe? Puede que mañana volváis a ser extraños; de ahí el sufrimiento. La ilusión te proporciona cierto consuelo, pero no puede crear la realidad que haga desaparecer el miedo. Reprime el miedo, de modo que en la superficie te sientes bien; al menos, intentas sentirte bien.

Finges sentirte bien contigo mismo; qué relación tan maravillosa, qué maravilloso es ese hombre o esa mujer. Pero detrás de la ilusión -—y la ilusión es tan fina que puedes ver lo que hay detrás— hay dolor en tu corazón, porque el corazón sabe perfectamente que puede que mañana las cosas no sean iguales, y no lo serán. Toda tu experiencia vital confirma que las cosas no hacen más que cambiar. Nada es permanente; no puedes apegarte a nada en un mundo cambiante.

Querías hacer de la amistad algo permanente, pero tu deseo va en contra de la ley del cambio, y esa ley no va a hacer excepciones. Simplemente sigue su curso. Cambiará, todo cambiará. Quizá a la larga, llegue un día en el que entiendas que el hecho de que la existencia no te escuchara, de que no te hiciera caso y siguiera a su manera, y no actuara de acuerdo con tu deseo, fue positivo.

Osho 

Aquel que da es un emperador

Existen dos tipos de amor. Uno es el amor que aparece cuando te sientes aislado: te acercas a la otra persona por necesidad. El otro tipo de amor surge cuando no te sientes aislado sino solo.

En el primer caso lo haces para obtener algo a cambio; en el segundo lo haces para dar algo. Aquel que da es un emperador. El amor que surge de la soledad no es un amor corriente. No tiene nada que ver con la lujuria; al contrario, es la gran transformación de la lujuria en amor. Y el amor te hace individual. Si no te hace individual, si intenta convertirte en un esclavo, no es amor; es odio que pretende ser amor. Ese tipo de amor, mata, destruye la individualidad de la otra persona. Hace que seas menos que un individuo. Te empuja hacia abajo. No te ensalza, no te vuelves grácil. Te empuja hacia el barro, y todo aquel que está atrapado en ese tipo de relación comienza a sentir que se está estableciendo en algo sucio.

Osho

miércoles, 7 de mayo de 2014

Ama incondicionalmente, no pidas nada a cambio.

Todo crecimiento necesita amor, pero amor incondicional. Si el amor impone condiciones, el crecimiento no podrá ser total porque esas condiciones se interpondrán. Ama incondicionalmente, no pidas nada a cambio. Recibirás mucho sin necesidad de pedirlo —lo convertirías en otra cosa—, pero no seas un mendigo. En el amor, sé un emperador. Solamente da y observa qué ocurre: recibirás mil veces más. Pero tienes que aprenderte el truco. De lo contrario seguirás siendo un avaro; darás un poco y esperarás recibir algo, y esa espera y esa expectación destruirán toda la belleza de tus actos.

Cuando estás aguardando y esperando, la otra persona siente que eres un manipulador. Puede que lo diga o puede que no, pero siente que eres un manipulador. Y cuando uno siente que la otra persona está intentando manipularla, se rebela contra ello porque va contra la necesidad interior del alma, ya que cualquier exigencia que provenga del exterior te desintegra. Cualquier exigencia del exterior te divide. Cualquier exigencia del exterior es un crimen contra ti, porque contamina tu libertad. Entonces ya no eres sagrado. Ya no eres el fin, estás siendo utilizado como un medio. Y el acto más inmoral del mundo consiste en utilizar a otra persona como un medio. Cada ser es un fin en sí mismo. El amor te trata como un fin en ti mismo.

No tiene que arrastrarte ninguna expectación. Así que hay que tener presentes algunas cosas. Una de ellas es amar, pero no como una necesidad sino como un compartir. Ama, pero no esperes; da. Ama, pero recuerda que tu amor no debería convertirse en una prisión para la otra persona. Ama, pero sé muy cuidadoso, estás pisando un terreno sagrado. Estás dirigiéndote hacia el templo más alto, más puro y más sagrado. ¡Mantente alerta! Deja todas las impurezas fuera del templo. Cuando ames a una persona, ama a esa persona como si fuera un dios, ni más ni menos. Nunca ames a una mujer como mujer, ni a un hombre como hombre porque si amas a un hombre como hombre tu amor será muy ordinario. Tu amor no será más que lujuria. Si amas a una mujer como mujer, tu amor no se elevará muy alto. Ama a una mujer como a una diosa, y el amor se convertirá en adoración.

Osho

Todo aquello que destruya la libertad no es amor.

Cuando dos personas aisladas se unen, su aislamiento se duplica, o incluso se multiplica. Eso es lo que ocurre normalmente. Cuando estás solo te sientes aislado y cuando mantienes una relación te sientes infeliz. Esta es una observación cotidiana.

Cuando uno no está manteniendo ninguna relación se siente solo, y busca a alguien con quien relacionarse. Cuando mantiene una relación con otra persona, empieza el sufrimiento; empieza a sentir que estaba mejor solo; esto es insoportable. ¿Qué es lo que ocurre? Dos personas aisladas —es decir, dos personas deprimidas, tristes, infelices— se encuentran y la infelicidad se multiplica. ¿Cómo pueden dos fealdades volverse bellas? ¿Cómo pueden dos aislamientos reunidos provocar una sensación de plenitud? Es imposible. Se aprovechan el uno del otro, en cierto modo intentan engañarse a sí mismos relacionándose con la otra persona, pero ese engaño no llega muy lejos. Una vez que ha terminado la luna de miel también se termina el matrimonio. No es más que una ilusión temporal.

El auténtico amor no es una búsqueda para combatir la soledad. El auténtico amor consiste en transformar el aislamiento en soledad, en ayudar a la otra persona. Si amas a una persona, la ayudas a estar sola. No intentas llenarla. No intentas completar a la otra persona con tu presencia. La ayudas a estar sola, a estar tan llena de sí misma o de su propio ser que no te necesite.

Cuando una persona es completamente libre, puede compartir; es el fruto de esa libertad. Entonces da mucho, pero no es una necesidad; da mucho, pero no supone una negociación. Da mucho porque tiene mucho. Da porque disfruta dando. Los amantes están solos, y un verdadero amante nunca destruye tu soledad. Siempre será totalmente respetuoso con tu individualidad, con tu soledad. Es sagrada. No interferirá en ella, no intentará entrometerse en ese espacio.

Sin embargo, normalmente, los amantes, los denominados “amantes”, tienen mucho miedo a la soledad de la otra persona, a su independencia. Tienen miedo porque creen que si la otra persona es independiente, no les necesitará, se deshará de ellos. Así que la mujer no hace más que intentar controlarlo todo para que su marido o su novio siga siendo dependiente. Tiene que necesitarla siempre, para que ella siga siendo valiosa. Y el hombre no hace más que intentar lo mismo por todos los medios posibles, para que siga siendo valioso. El resultado es una transacción, no es amor, y hay luchas y peleas continuas.

La lucha se establece porque todo el mundo necesita libertad. El amor permite la libertad; no solo la permite, sino que la refuerza. Todo aquello que destruya la libertad no es amor. Será otra cosa. El amor y la libertad van juntos, son dos alas de un mismo pájaro. Siempre que veas que tu amor va en contra de tu libertad, debes saber que estás haciendo otra cosa en nombre del amor. Permite que este sea tu criterio a seguir: la libertad es el criterio; el amor te da libertad, te hace libre, te libera. Y una vez que eres totalmente libre, te sientes agradecido a la persona que te ha ayudado. Ese agradecimiento es casi religioso. Sientes que en la otra persona hay algo divino. Él te ha hecho libre, ella te ha hecho libre, y el amor no se ha convertido en posesión.

Cuando el amor se deteriora se convierte en posesión, celos, lucha por el poder, política, dominación, manipulación; mil cosas, todas ellas horribles. Cuando el amor se eleva a las alturas, al cielo más puro, es libertad, libertad absoluta.

Osho

martes, 6 de mayo de 2014

Cómo puedes amar sin odiar?

Si fuera posible un mundo sin ira, yo no lo elegiría, porque la compasión sin ira no tendría vida. El opuesto es lo que aporta la tensión, el opuesto es lo que proporciona el carácter.

Cuando el hierro pasa por el fuego se convierte en acero; sin fuego no puede convertirse en acero. Y cuanto más elevada sea la temperatura, mayor será el temple, la fuerza del acero. Si tu compasión puede pasar por el fuego de la ira, cuanto más elevada sea la temperatura de la ira, mayor será el temple y la fuerza de la compasión.

Buda es compasivo. Es un guerrero. Proviene de la casta kshatriya, es un samurai. Debió de llevar una vida llena de ira; y, de repente, llegó la compasión. El maestro jainista Mahavira pertenecía a la casta de los kshatriyas. Parece absurdo, pero si se analiza tiene cierta lógica: todos los grandes maestros de la no violencia provenían de razas guerreras. Hablan de la no violencia, de la compasión; han vivido la violencia, saben lo que es, la han experimentado. Solo un kshatriya, un guerrero que haya vivido en medio del fuego, tiene esa gran compasión o la posibilidad de que esta surja.

Así que recuerda: si los extremos están luchando dentro de tu corazón, no elijas. Permite que ambos estén ahí. Sé una gran casa, ten suficiente espacio para ambos. No digas: “Solo sentiré compasión, no ira; solo sentiré amor, no odio”. Te empobrecerás. Ten un gran corazón, deja que ambas cosas estén ahí. No hace falta crear un enfrentamiento entre ellas; no hay lucha.

La lucha surge de la mente, de las enseñanzas, de la educación, de tu condicionamiento. El mundo no hace más que decirte: “Ama, no odies”. ¿Cómo puedes amar sin odiar? Jesús dice: “Ama a tus enemigos”. Pero yo te digo: “También odia a tus amantes”. De ese modo se convierte en un todo completo. De lo contrario el mandamiento de Jesús está incompleto. Él dice: “Ama a tus enemigos”. Tú odias únicamente a tus enemigos, y Él te dice que también deberías amarlos. Pero falta la otra parte. Yo te digo: odia también a tus amigos; odia también a tus amantes, y no tengas miedo.

Así, poco a poco verás que no hay diferencia entre amigo y enemigo porque amas y odias a tu enemigo y amas y odias a tu amigo. Será simplemente una cuestión de qué cara de la moneda ves. Entonces el amigo es enemigo y el enemigo es amigo. Cuando ocurre eso desaparecen las distinciones. No crees una lucha interior, permite que existan las dos. Ambas serán necesarias. Ambas te darán alas; solo entonces podrás volar.

Osho

La medicina cura tu cuerpo; la meditación cura tu alma.

Todos los conflictos que hay en el mundo se deben a malentendidos. Tú dices algo y tu mujer entiende otra cosa. Tu mujer dice algo y tú entiendes otra cosa. He visto parejas que han vivido juntas durante treinta o cuarenta años, y, a pesar de ello, parecen tan inmaduras como lo eran el primer día que estaban juntos. Se quejan siempre de lo mismo: “No entiende lo que digo”. Cuarenta años viviendo juntos y no has sido capaz de descubrir cómo lograr que tu mujer entienda exactamente lo que estás diciendo, y tú ¿eres capaz de entender exactamente lo que ella está diciendo?

Yo creo que esto solo puede conseguirse a través de la meditación, porque la meditación te da el don del silencio, la conciencia, la escucha paciente, la capacidad de ponerte en la posición de la otra persona.

Las cosas no son imposibles pero no hemos tomado la medicina adecuada. Me gustaría recordarte que la palabra “medicina” proviene de la misma raíz que “meditación”. La medicina cura tu cuerpo; la meditación cura tu alma. La medicina cura tu parte material; la meditación cura tu parte espiritual. Las personas viven juntas y sus espíritus están llenos de heridas; por tanto, las pequeñas cosas les hieren mucho.

Osho

lunes, 5 de mayo de 2014

El verdadero amor comienza cuando se termina la luna de miel

Para mí, el verdadero amor comienza cuando se termina la luna de miel. Cuando llega ese momento tu mente empieza a pensar en que todo se ha acabado, ha terminado; “Empieza a buscar a otra mujer, a otro hombre. ¿Qué sentido tiene ahora continuar? ¡Ya no es divertido!”.

Si en ese momento continúas amando, el amor se volverá más profundo, se convertirá en intimidad. Tendrá otro encanto. Ahora tendrá sutileza, no será superficial. No será diversión, será meditación, será una plegaria. Te ayudará a conocerte a ti mismo. La otra persona se convertirá en un espejo, y a través de ella serás capaz de conocerte a ti mismo. Ahora es el momento adecuado para crecer, porque ya no se desperdiciará toda la energía que se canalizaba hacia la excitación: se verterá en las verdaderas raíces del amor, y el árbol podrá tener un espeso follaje.

Si logras que siga aumentando esta intimidad que ya no es excitación, surgirá la dicha; primero la excitación, después el amor, y después la dicha. La dicha es el resultado último, la plenitud. La excitación no es más que el comienzo, el disparo inicial; no es el final. Aquellos que terminan en la excitación nunca sabrán qué es el amor, nunca conocerán el misterio del amor, nunca llegarán a conocer la alegría del amor.

Conocerán sensaciones, la excitación, la febril pasión, pero nunca llegarán a conocer el encanto del amor. Nunca sabrán lo maravilloso que es estar con una persona cuando no hay excitación sino silencio, sin palabras, sin esforzarse en hacer nada. Limitándose a estar juntos, compartir un espacio, ser uno, compartir tu ser con la otra persona, sin pensar qué hacer ni qué decir, dónde ir ni cómo disfrutar; todo eso ya pasó. Pasó la tormenta y solo hay silencio.

Sin embargo, eso no significa que ahora no vayáis a hacer el amor; en realidad no se tratará de “hacer”, el amor sucederá. Sucederá como fruto del encanto, del silencio y del ritmo; surgirá de tus profundidades, no será algo corporal. Hay un tipo de sexo que es espiritual, que no tiene nada que ver con el cuerpo. Aunque el cuerpo tome parte en él, aunque participe en él, no es su fuente. Entonces, y solo entonces, el sexo adopta el color del tantrismo. Así que yo te aconsejo que te observes a ti mismo. Ahora que te estás acercando al templo, no huyas. Entra en él. Olvídate de la excitación, es algo infantil. Más adelante te espera algo maravilloso. Si eres capaz de esperar a que llegue, si tienes paciencia y confianza, llegará.

Osho

La excitación no es alegría, solo es una huida de la infelicidad.

Preguntan La alegría y la diversión han desaparecido de mi relación, aunque siento que sigue habiendo amor y realmente no quiero que lo dejemos. ¿Qué podemos hacer para devolver la alegría y la diversión a nuestra relación?

Responde osho... Hay un malentendido en tu mente. La alegría no ha desaparecido, nunca estuvo ahí; era otra cosa. Lo que ha desaparecido es la excitación, pero tú creías que la excitación era alegría. La alegría vendrá ahora, cuando se acabe la excitación; solo entonces llegará la alegría. La alegría es un fenómeno muy silencioso; no tiene nada que ver con la excitación, con la pasión. Es tranquila, pacífica, serena.

Pero este malentendido no solo te ocurre a ti; se ha vuelto muy común. La gente piensa que la excitación es alegría. Es una especie de intoxicación; uno se siente ocupado, tremendamente ocupado. Esa ocupación hace que se olvide sus preocupaciones, sus problemas, sus ansiedades.

Es como beber alcohol: olvidas tus problemas, te olvidas de ti mismo, y al menos durante un instante estás lejos, lejos de ti mismo. Ese es el sentido de la excitación: ya no estás dentro, estás fuera de ti mismo; has escapado de ti mismo. Pero estar fuera de ti mismo, tarde o temprano te cansará. Echarás de menos el alimento que surge de tu más profundo ser cuando estás cerca de él. Así que ninguna excitación puede ser permanente; solo puede ser un fenómeno momentáneo, un estado momentáneo.

Todas las lunas de miel se acaban; tienen que acabar, ¡sino morirías! Si estuvieras constantemente excitado, te volverías loco. Esa situación tiene que amainar, tienes que alimentarte de nuevo dentro de ti mismo. No puedes permanecer despierto muchas noches seguidas. Puedes hacerlo una, dos o tres noches, pero si permaneces muchas noches despierto, empezarás a sentirte cansado, totalmente cansado y agotado. Empezarás a aburrirte, a sentirte muerto; necesitarás descansar.

Después de cada momento de excitación hace falta descansar. Mientras descansas recapitulas, te recuperas; después, puedes dirigirte de nuevo a la excitación. Sin embargo, la excitación no es alegría, solo es una huida de la infelicidad. Intenta entenderlo: la excitación solo es una huida de la infelicidad. Únicamente te proporciona una experiencia de alegría falsa y superficial. Como ya no eres infeliz crees que eres dichoso; no ser infeliz equivale a ser dichoso. La verdadera alegría es un fenómeno positivo. No ser infeliz no es más que una especie de olvido. La infelicidad te está esperando en casa, y cuando vuelvas, allí estará.

Cuando desaparece la excitación, uno empieza a pensar: “¿Qué sentido tiene ahora este amor?”. Aquello que la gente suele denominar “amor” muere con la excitación, y eso es una desgracia. En realidad, el amor no ha llegado a nacer. Solo era un amor excitado; no era amor auténtico. Solo era un esfuerzo para alejarte de ti mismo. Era una búsqueda de sensaciones.

Osho

domingo, 4 de mayo de 2014

El amor debería ser un absoluto acto de libertad.

Estoy intentando preparar al hombre futuro, un hombre que respete a la mujer como a un igual, que le dé la oportunidad de crecer, y que aproveche para crecer él también. No habrá ningún tipo de atadura. Si dos personas pueden vivir enamoradas toda su vida, nadie las molestará. Pero no es necesario matrimonio ni tampoco es necesario el divorcio. El amor debería ser un absoluto acto de libertad.

Sin embargo, durante miles de años te han dicho que “si amas de verdad, tu amor tiene que ser permanente”. No veo que haya nada en la vida que tenga la cualidad de la permanencia. El amor no puede ser una excepción. Así que no esperes que el amor sea permanente. Eso hará que tu amor sea aún más bello, porque serás consciente de que hoy estáis juntos, pero puede que mañana tengáis que separaros. El amor llega a tu hogar como una brisa fresca y fragante, la llena de frescor y de fragancia, permanece tanto tiempo como la existencia se lo permite, y después se va. No deberías intentar cerrar todas las puertas porque esa misma brisa fresca se convertiría en aire viciado. Así es como se han vuelto las vidas de las personas: viciadas, feas, y ello es debido a su idea de que el amor es permanente. En la vida todo cambia. El cambio es maravilloso; te proporciona cada vez más experiencia, más conciencia, más madurez.

Osho

sábado, 3 de mayo de 2014

Ninguna sociedad permite mentes maduras.

Durante la Primera Guerra Mundial, y después nuevamente durante la Segunda Guerra Mundial, los psicólogos se dieron cuenta de un hecho muy extraño: que la edad mental del hombre no suele superar los doce o trece años. Aunque tenga setenta, su edad mental está entre los diez y los trece años. ¿Qué quiere decir eso? Simplemente significa que dejó de crecer cuando tenía diez años; su cuerpo siguió creciendo pero la mente se detuvo.

Ninguna sociedad permite mentes maduras. ¿Por qué? Porque las mentes maduras son peligrosas para la estructura social, son rebeldes. Son peligrosas para la estructura social porque verán todas las estupideces que cometen en nombre de la cultura, de la sociedad, de la nación. Fíjate en lo siguiente: la tierra es solo una, y a pesar de ello el hombre está dividido. Todos los problemas de la humanidad podrían resolverse si desaparecieran las naciones. No hay ningún problema, en realidad, no hay ningún problema; el problema fundamental lo crean las fronteras entre las naciones. Ahora mismo se dispone de la tecnología necesaria para alimentar a todas las personas del mundo, no hay necesidad de pasar hambre. Pero eso no es posible porque esas fronteras no lo permitirán. Una persona madura será capaz de darse cuenta de este sinsentido; una persona madura será capaz de ver el fondo de la cuestión. No, se puede convertir a una persona madura en un esclavo.

Toma las riendas de tu ser. Haz frente a tus dolores y elimina todo tipo de ataduras porque solo siendo libre de toda atadura serás capaz de cantar tu canción y de bailar tu danza: En primavera, cientos de flores; en otoño la luna llena de otoño. En verano, una brisa refrescante; en invierno, nieve. Cuando tu mente está libre de cosas inútiles, todas las estaciones son buenas. Es un dicho zen. “Cuando tu mente está libre de cosas inútiles...” El crecimiento es doloroso porque tu mente está llena de cosas inútiles. Hace mucho tiempo que deberías haberlas eliminado. Pero no te han enseñado a eliminar nada, solo te han enseñado a apegarte a todo; tenga sentido o no. El crecimiento es difícil porque cargas con muchos traumas. De lo contrario el crecimiento se produciría de una forma muy suave, como el capullo que se abre para convertirse en una flor.

Osho

lunes, 31 de marzo de 2014

¿Eres capaz de morir riendo?

¿Eres capaz de morir riendo? Si puedes significa que fuiste una persona madura. Si mueres llorando, gritando, apegándote, querrá decir que fuiste un niño. No habías crecido, eras inmaduro. Si mueres gritando, llorando y apegándote a la vida, lo único que demostrará es que estuviste evitando la muerte y también estuviste evitando la vida, con todos sus dolores.

Crecer supone enfrentarse a la realidad, afrontar los hechos, sean los que sean. Y permíteme que te lo repita: el dolor no es más que dolor, no conlleva sufrimiento. El sufrimiento surge de tu deseo de que no haya dolor, de la idea de que hay algo malo en el dolor. Contempla, observa y te sorprenderás. Te duele la cabeza; hay dolor pero no hay sufrimiento.

El sufrimiento es un fenómeno secundario, el dolor es primario. Te duele la cabeza, tienes un dolor; no es más que un hecho. No lo juzgas. No dices que es bueno o malo. No le das ningún valor, no es más que un hecho. La rosa es un hecho, y también lo es la espina. El día es un hecho, y también lo es la noche. La cabeza es un hecho, y también lo es el dolor de cabeza. Simplemente te das cuenta de ello.

Buda enseñó a sus discípulos que cuando tuvieran dolor de cabeza solo tenían que decir: “Dolor de cabeza, dolor de cabeza”. Sé consciente de él, pero no juzgues, no digas: “¿Por qué? ¿Por qué tengo este dolor de cabeza? Esto no debería ocurrirme a mí”. En cuanto dices “no debería” estás provocando sufrimiento. De modo que el sufrimiento lo creas tú, no el dolor de cabeza. El sufrimiento es tu interpretación hostil, el sufrimiento es tu negación de la realidad. En cuanto dices “no debería ser” has empezado a evitarlo, has empezado a alejarte de ello. Te gustaría estar ocupado en algo para poder olvidarte de eso. Pones la radio o la televisión, o te vas a un bar, o empiezas a leer. Te diviertes, te distraes. Si haces eso, no serás testigo de ese dolor; simplemente te distraerás.

Ese dolor será absorbido por tu organismo. Intenta entender profundamente esta clave: si logras ser testigo de tu dolor de cabeza sin adoptar una actitud hostil, sin evitarlo, sin escapar de él; si puedes limitarte a estar ahí, meditativamente ahí —“Dolor de cabeza, dolor de cabeza”—, si consigues limitarte a contemplarlo, el dolor de cabeza desaparecerá cuando llegue el momento. No estoy diciendo que vaya a desaparecer milagrosamente, que por el mero hecho de que lo observes vaya a desaparecer. Desaparecerá cuando llegue su momento. Pero no lo absorberá tu organismo, no envenenará tu organismo. Estará ahí, te darás cuenta de él, y desaparecerá. Será liberado. Cuando eres testigo de algo que te ocurre, impides que entre en tu organismo. Siempre entra cuando lo evitas, cuando escapas de ello. El dolor solo puede formar parte de tu ser cuando estás ausente; si estás presente, tu propia presencia impedirá que forme parte de tu ser. Si puedes seguir dándote cuenta de tus dolores, no los acumularás. Pero no te han enseñado la clave adecuada, así que sigues evitándolos. Eso hace que acumules tanto dolor que tienes miedo de enfrentarte a él, tienes miedo de aceptarlo. El crecimiento se vuelve doloroso; esto se debe a un mal condicionamiento. De lo contrario el crecimiento no es doloroso, sino sumamente placentero.

Osho

Si quieres tener una vida de éxtasis tendrás que aceptar muchos sufrimientos.

El crecimiento es doloroso porque has estado evitando miles de sufrimientos en tu vida. Pero si los evitas no puedes destruirlos, se van acumulando.

Vas tragándote tus sufrimientos y se quedan en tu organismo. Por eso tu crecimiento es doloroso: cuando empiezas a crecer, cuando decides crecer, tienes que enfrentarte a todos los sufrimientos que has reprimido. No puedes dejarlos a un lado. Te han educado de forma equivocada. Desgraciadamente, hasta ahora, no ha existido ni una sola sociedad en el mundo que no reprima el sufrimiento. Todas las sociedades dependen de la represión.

Hay dos cosas que reprimen: una de ellas es el sufrimiento, la otra es el placer. Y si reprimen el placer es también a causa del sufrimiento. Su razonamiento es que si no eres demasiado feliz, nunca serás demasiado infeliz; si se destruye la alegría inmensa nunca sentirás un dolor profundo. Para evitar el dolor, evitan el placer. Para evitar la muerte, evitan la vida.

Sin embargo, en su razonamiento hay algo de cierto. Ambas cosas crecen a la vez; si quieres tener una vida de éxtasis tendrás que aceptar muchos sufrimientos. Si quieres alcanzar las cumbres del Himalaya, tendrás también que cruzar los valles. Pero los valles no tienen nada de malo; tienes que cambiar la forma de enfocarlo.

Puedes disfrutar ambas cosas; la cumbre es maravillosa pero también lo es el valle. Hay momentos en los que deberías disfrutar de la cumbre y hay otros en los que deberías descansar en el valle. La cumbre es soleada, está en constante diálogo con el cielo. El valle es oscuro, pero cuando quieres descansar tienes que ir a la oscuridad del valle. Si deseas llegar a las cumbres, tendrás que echar raíces en el valle; cuanto más profundas sean esas raíces, más alto será el árbol. El árbol no puede crecer sin raíces y las raíces tienen que adentrarse profundamente en el suelo. El dolor y el placer son partes intrínsecas de la vida.

Los hombres tienen tanto miedo al dolor que lo reprimen, evitan las situaciones que producen dolor, están continuamente rehuyéndolo. Y al final se encuentran con que si realmente quieren evitar el dolor tienen que evitar también el placer. Por eso vuestros monjes evitan el placer, porque tienen miedo de él. En realidad, lo que están haciendo es evitar cualquier riesgo de padecer dolor. Saben que si evitan el placer será imposible sufrir un gran dolor; este solo se produce como sombra del placer. De ese modo caminas por la llanura, nunca asciendes a las cumbres ni tampoco desciendes a los valles. Pero entonces entras a formar parte de los muertos vivientes; no estás vivo. La vida se halla entre estos dos polos. Esta tensión entre el placer y el dolor te hace capaz de crear una música maravillosa; la música solo existe en esa tensión.

Destruye la polaridad y serás aburrido, rancio, estarás cubierto de polvo. No hallarás sentido a nada y jamás sabrás qué es el esplendor. Te habrás perdido la vida. El que quiera conocer la vida y vivirla tendrá que aceptar y abrazar la muerte. Ambas van unidas, son dos aspectos de un mismo fenómeno. Esa es la razón de que el crecimiento sea doloroso. Tienes que sumergirte en los dolores que has estado evitando. Y eso es doloroso. Tienes que enfrentarte a todas esas heridas a las que más o menos has conseguido no mirar. Sin embargo, cuanto más profundices en el dolor, más profunda será tu capacidad de ahondar en el placer. Si puedes ahondar hasta el límite del dolor, serás capaz de tocar el cielo.

Una vez me contaron la historia de un discípulo que acudió a un maestro zen y le dijo: “¿Cómo podemos evitar el frío y el calor?”. En sentido metafórico estaba preguntando: “¿Cómo podemos evitar el dolor y el placer?”. Esa es la forma zen de hablar del dolor y del placer, “frío y calor”. “¿Cómo podemos evitar el frío y el calor?” El maestro le respondió: “Experimenta el frío, experimenta el calor”. Para liberarse del dolor hay que aceptar el dolor como un hecho inevitable y natural. El dolor es dolor; un hecho simple y doloroso. Sin embargo, el sufrimiento siempre es la absoluta negación del dolor, la exigencia de que la vida no sea dolorosa. Es el rechazo de un hecho, la negación de la vida y de la naturaleza de las cosas. La muerte es la mente a la que le preocupa morir. Si no tienes miedo a la muerte, ¿cómo vas a morir? El hombre se distingue entre todas las criaturas por su conocimiento de la muerte y por la risa. El milagro es que eso le permite hacer de la muerte algo nuevo: ¡puede morir riéndose! Y solo si eres capaz de morir riéndote demostrarás que has vivido riéndote. La muerte es la declaración final de toda tu vida; la conclusión, la frase final. Tu muerte, tu forma de morir, reflejará el modo en que has vivido.

Osho

¿Por qué debería tener miedo el amor?

El miedo nunca es amor, ya que el amor nunca tiene miedo. No se pierde nada por amor. ¿Por qué debería tener miedo el amor? El amor solo da. No es una transacción económica, así que no puede haber ni ganancias ni pérdidas. El amor disfruta dando al igual que las flores disfrutan exhalando su fragancia. ¿Por qué deberían tener miedo? ¿Por qué deberías tú tener miedo? Recuerda: el miedo y el amor nunca se dan a la vez; no puede ser. No hay coexistencia posible. El miedo es justo lo contrario al amor.

Normalmente, la gente piensa que lo contrario al amor es el odio. Eso no es cierto, en absoluto. Lo contrario al amor es el miedo. El odio es el amor cabeza abajo. Está haciendo el pino pero no es el opuesto del amor. La persona que odia simplemente demuestra que en lo más profundo, todavía ama. El amor se ha vuelto amargo, pero todavía está ahí. El auténtico opuesto es el miedo. El miedo significa que ahora ha desaparecido toda la energía.

El amor se dirige hacia el exterior, sin miedo, hasta llegar a la otra persona, confiando absolutamente en que será bien recibido; y siempre es bien recibido. El miedo supone encogerte en ti mismo, cerrarte sobre ti mismo, tapiar todas las puertas, todas las ventanas para que no pueda llegar hasta ti el sol, el viento, la lluvia; tanto es el miedo que tienes. Estás enterrándote en vida.

El miedo es una tumba, el amor es un templo. En el amor, la vida alcanza la cumbre más alta. En el miedo, la vida desciende hasta el nivel de la muerte. El miedo apesta, el amor es aromático. ¿Por qué vas a tener miedo? Ten miedo de tu ego, ten miedo de tu deseo, ten miedo de tu avaricia, ten miedo de tu deseo de posesión, ten miedo de tus celos; pero no debes tener miedo del amor. ¡El amor es divino! El amor es como la luz. Cuando hay luz, no puede existir la oscuridad. Cuando hay amor, no puede existir el miedo. El amor puede convertir tu vida en una auténtica celebración, pero únicamente el amor; no el deseo, no el ego, no el deseo de posesión, no los celos, no la dependencia.

Osho

Lo que más ama todo el mundo es su libertad.

Los maridos dicen que aman a sus mujeres, pero no es más que dominación. Son celosos, son posesivos, ¿cómo pueden decir que aman? Las esposas no hacen más que decir que aman a sus maridos, pero las veinticuatro horas al día se dedican a hacer de sus vidas un infierno; hacen todo lo posible para convertir al marido en algo feo. Un marido sumiso es algo feo. Y el problema es que primero, la mujer convierte al marido en un marido sumiso y después pierde interés en él, porque ¿quién va a interesarse por un marido sumiso? Resulta despreciable; no parece lo suficientemente hombre.

Primero, el marido intenta reducir a la mujer a una posesión suya, y una vez que la convierte en una posesión, pierde el interés en ella. Tiene su lógica: su único interés era poseer; ahora que ya lo ha conseguido, desea encontrar a otras mujeres para saciar su deseo de posesión.

Ten cuidado con estos mecanismos del ego, porque es probable que te sientas herido, ya que es inevitable que la persona a la que estás intentando poseer haga todo lo posible por rebelarse; es inevitable que sabotee tus trucos, tus estrategias, porque lo que más ama todo el mundo es su libertad. Incluso el amor está por debajo de la libertad; la libertad es el valor supremo. Se puede sacrificar el amor para preservar la libertad, pero no se puede sacrificar la libertad para obtener amor.Y eso es lo que hemos hecho durante siglos: sacrificar la libertad para obtener amor.

Entonces hay rivalidad, hay conflicto, y se aprovecha la menor oportunidad para herir a la otra persona. El amor, en su forma más pura, consiste en compartir la alegría. No pide nada a cambio, no espera nada; de modo que ¿cómo vas a sentirte herido? Cuando no esperas, no hay posibilidad de sentirse herido. Todo lo que venga, será bueno, y si no viene nada, también será bueno. Tu dicha consistía en dar, no en obtener. De ese modo, uno puede amar desde miles de kilómetros de distancia, no hace falta estar físicamente presente. El amor es un fenómeno espiritual; el deseo es un fenómeno físico. El ego es un fenómeno psicológico; el amor es espiritual. Tendrás que aprender el alfabeto del amor.

Tendrás que empezar desde el principio, desde cero; de lo contrario te sentirás herido continuamente. Y recuerda, solo tú puedes ayudarte a ti mismo; no hay nadie más que sea responsable. ¿Cómo va a poder ayudarte otra persona? Nadie más puede destruir tu ego. Si te apegas a él, nadie podrá destruirlo; si has invertido en él, nadie podrá destruirlo. Lo único que puedo hacer es compartir mi conocimiento contigo. Los budas solo pueden mostrarte el camino; después eres tú quien tiene que andar, quien tiene que recorrer el camino. Nadie puede guiarte, llevándote de la mano.

Osho

domingo, 30 de marzo de 2014

NADIE LE DUELE EL AMOR, NUNCA

Y si te parece que el amor te ha hecho daño, la que se siente dolida no es tu capacidad de amar, sino otra cosa. Si no te das cuenta de eso, seguirás caminando en círculos continuamente. Probablemente eso que denominas amor oculta en tu interior muchas cosas carentes de amor; la mente humana es muy astuta cuando se trata de engañar a los demás y también a sí misma. La mente pone etiquetas bonitas a cosas feas, intenta tapar tus heridas con flores. Esta es una de las primeras cuestiones en la que tienes que profundizar si quieres entender qué es el amor. El “amor” tal como se utiliza habitualmente el término, no es amor; es deseo. Y el deseo sin duda te hará daño, porque desear a alguien como si fuera un objeto supone ofender a esa persona. Es un insulto, es violento. Si te diriges a otra persona con deseo, ¿durante cuánto tiempo podrás fingir que es amor?

Superficialmente parecerá amor, pero rasca un poco y verás como debajo se oculta el mero deseo. El deseo es un impulso animal. Contemplar a alguien con deseo supone insultarlo, humillarlo, reducir a la otra persona a una cosa, a un objeto. Nadie quiere ser utilizado; es lo peor que puedes hacerle a alguien. No hay nadie que sea una cosa, no hay nadie que sea un medio para alcanzar un fin. Esta es la diferencia entre deseo y amor. El deseo utiliza a la otra persona para colmar sus apetitos. Te limitas a utilizar a la otra persona y cuando ya has terminado de utilizarla, la tiras. Ya no te sirve, ha cumplido su función. Este es el acto más inmoral que se comete en la existencia: utilizar a los demás como un medio.

El amor es justo lo contrario: supone respetar a la otra persona como un fin en sí misma. Cuando se ama a otra persona como un fin en sí misma, no hay dolor; te sientes enriquecido a través de esa experiencia. El amor enriquece a todas las personas. En segundo lugar, el amor solo puede ser verdadero si tras él no se oculta el ego; de lo contrario, se convierte en un mecanismo del ego. Es una forma sutil de dominar. Hay que ser muy consciente de ello, porque ese deseo de dominar está profundamente arraigado. Nunca se presenta desnudo, siempre se oculta bajo maravillosos ropajes, engalanado.

Los padres nunca dicen que los niños son sus posesiones, nunca dicen que quieren dominar a sus hijos, pero en realidad, eso es lo que hacen. Dicen que quieren ayudarles, dicen que quieren que sean inteligentes, que estén sanos, que sean dichosos, pero —y ese es un gran “pero”—, tiene que ser de acuerdo con sus ideas. Incluso la felicidad de los niños debe decidirse de acuerdo con las ideas de los padres; los niños tienen que ser felices de acuerdo con las expectativas de los padres. Los niños tienen que ser inteligentes, pero al mismo tiempo deben ser obedientes. ¡Es pedir lo imposible! La persona inteligente no puede ser obediente, ya que la persona obediente tiene que perder parte de su inteligencia. La inteligencia solo puede decir sí cuando está profundamente de acuerdo contigo. Yo no puedo decirte sí solo porque seas mayor que yo, porque tengas más poder, porque seas autoritario — un padre, una madre, un sacerdote, un político. Yo no puedo decir sí solo por la autoridad de la que gozas. La inteligencia es rebelde, y ningún padre quiere que sus hijos sean rebeldes. La rebelión irá en contra de su deseo solapado de dominar.

Osho

lunes, 3 de marzo de 2014

Nadie escucha a su corazón.

El camino del amor es más fácil, más optimista, inocente, simple. El camino de la conciencia es un poco arduo. Yo aconsejo el camino de la conciencia a aquellas personas que no pueden amar. Hay personas que no pueden amar, sus corazones se han petrificado. Su educación, su cultura, su sociedad han eliminado toda capacidad de amar, porque este mundo no se rige por el amor, se rige por la astucia. Para tener éxito en este mundo no necesitas amor, necesitas tener un corazón duro y una mente aguda. De hecho, no necesitas en absoluto tener corazón.

En este mundo, las personas de corazón son aplastadas, explotadas, oprimidas. Este mundo está regido por los astutos, los listos, los que no tienen corazón y los crueles. Así que la sociedad está organizada de tal manera que los niños enseguida empiezan a perder su corazón, y su energía se dirige directamente a la cabeza. El corazón se deja a un lado.

Si haces algo y dices: “Lo hice porque era lo que sentía”, todo el mundo se echará a reír: “¿Sentir? ¿Te has vuelto loco? Dime la razón, el motivo de que hagas eso. Sentir no es una razón para hacer nada”.

Incluso cuando te enamoras tienes que encontrar una razón por la que te hayas enamorado: porque la nariz de esa mujer es preciosa, su mirada es muy profunda, su cuerpo está perfectamente proporcionado. Esas no son las razones. Tú no has sumado todas estas razones con tu calculadora antes de decidir que merece la pena enamorarse de esa mujer:

“Enamórate de esa mujer; tiene la longitud de nariz adecuada, el tipo de pelo adecuado, el color adecuado, la proporción de cuerpo adecuada.
¿Qué más quieres?”.

Sin embargo, nadie se enamora de ese modo. Te enamoras. Después, para complacer a todos los idiotas que te rodean y demostrarles que no estás loco, lo calculas todo, y solo entonces das el paso. Es un paso razonable, racional y lógico.
Nadie escucha a su corazón.

Mientras, la mente no hace más que parlotear; es un parloteo tan constante — bla, bla, bla, bla, bla, bla— que aunque el corazón diga algo, nunca llega a ti. No puede llegar. En el bazar de tu cabeza hay tanto ruido que al corazón le resulta imposible, absolutamente imposible hacerse oír.

Poco a poco, el corazón deja de decir cosas. Acostumbrado a ser sistemáticamente desoído, a ser sistemáticamente apartado, se calla.

La cabeza dirige el espectáculo en la sociedad; si no fuera así viviríamos en un mundo totalmente diferente: con más amor, con menos odio, menos guerra, sin ninguna posibilidad de que hubiera armas nucleares. El corazón nunca apoyaría el desarrollo de una tecnología destructiva. El corazón nunca estaría al servicio de la muerte. Es vida: palpita por la vida,
late por la vida.

A causa del condicionamiento impuesto por la sociedad, hay que elegir el método de la conciencia, porque la conciencia parece ser muy lógica y racional. Pero si puedes amar, no hace falta que escojas innecesariamente un camino largo y arduo. El amor es el camino más corto, el más natural; tan fácil que puede recorrerlo incluso un niño pequeño. No hace falta entrenamiento. Naces con esa capacidad, no está corrompido por los demás.

No obstante, el amor debería ser puro, no debería ser impuro.  Te sorprenderá saber que la palabra inglesa para amor, love, proviene de una raíz sánscrita con un significado muy negativo. Proviene de lobh. Lobh significa “avaricia”.

Y el amor común es una especie de avaricia. Por eso hay personas que aman el dinero, que aman las casas; hay personas que aman esto, que aman aquello. Aunque amen a una mujer o a un hombre, solo les mueve la avaricia, quieren poseer todo lo bello. Es un ansia de poder. Seguro que conoces parejas que no hacen más que pelearse, y por cosas tan triviales que ambos se sienten avergonzados: “¡Por qué cosas más tontas nos peleamos!”. En los momentos de silencio, cuando están solos, se preguntan: “¿No me habrá poseído un espíritu maligno? ¡Discutir por una cosa tan tonta, tan insignificante!”. Pero no es una cuestión de insignificancia; es una cuestión de quién tiene el poder, de quién se impone, de quién lleva la voz cantante.  El amor no puede existir en esas circunstancias.

Osho

El amor auténtico es tan incierto como tu vida.

El amor es la única religión, el único Dios, el único misterio que hay que vivir, que hay que entender. Una vez que comprendes el amor comprendes a todos los sabios y a todos los místicos del mundo. No es difícil. Es algo tan simple como los latidos de tu corazón o como tu respiración. 

Es algo innato en ti, no es algo que te dé la sociedad. Y aquí es donde quiero hacer hincapié: el amor surge cuando naces, pero, evidentemente, está sin desarrollar, como todo lo demás. El niño tiene que crecer.

La sociedad se aprovecha de esa laguna. El amor del niño necesitará tiempo para crecer; mientras tanto, la sociedad no hace más que condicionar la mente del niño con ideas sobre el amor que son falsas.

Cuando llega el momento en el que estás preparado para explorar el mundo del amor, estás tan lleno de tonterías acerca de él que no tienes muchas posibilidades de encontrar el amor auténtico y desechar el falso.

Por ejemplo: siempre y en todas partes se ha dicho a los niños que el amor es eterno; una vez que amas a una persona, la amas para siempre. Si amas a una persona y posteriormente sientes que ya no la amas, significa que nunca la amaste. Pero esta idea es muy peligrosa. Te inculca la creencia de un amor permanente, pero en la vida no hay nada permanente. Las flores florecen por la mañana y por la tarde desaparecen.

La vida es un flujo continuo: todo cambia, se mueve. No hay nada estático, nada es permanente. Te han inculcado la idea de que el amor es permanente, y eso destruirá toda tu vida. 

Esperarás un amor permanente de una mujer, y la mujer esperará un amor permanente de ti.  El amor se vuelve secundario, la permanencia se convierte en lo principal.

Pero el amor es una flor tan delicada que no puedes forzarla a ser permanente. Puedes tener flores de plástico; eso es lo que tiene la gente: matrimonios, familia, niños, parientes, todo es de plástico. El plástico tiene una cualidad muy espiritual: es permanente. El amor auténtico es tan incierto como tu vida. No puedes afirmar que mañana sigas aquí. Ni siquiera puedes afirmar que sobrevivirás al momento siguiente. Tu vida está continuamente cambiando: de la infancia a la juventud, a la madurez, a la ancianidad, a la muerte; está continuamente cambiando.

Osho

En la vida todo cambia y el cambio es maravilloso;

No pienses que el amor tiene que ser permanente; de ese modo tu vida será más bella, porque sabrás que hoy estáis juntos pero que quizá mañana tengáis que separaros.

El amor llega a tu hogar como una brisa fresca y fragante, lo llena de frescor y de fragancia, permanece allí mientras la existencia se lo permite, y después se va. No deberías intentar cerrar todas las puertas porque en tal caso, esa misma brisa fresca se convertirá en un aire totalmente viciado. En la vida todo cambia y el cambio es maravilloso; te proporciona cada vez más experiencia, más conciencia, más madurez.


Osho

sábado, 1 de marzo de 2014

El amor no es un aprendizaje sino un crecimiento.

El amor no se puede aprender, no se puede cultivar. El amor cultivado no será amor. No será una rosa auténtica, será una flor de plástico.

Cuando aprendes algo, significa que proviene de fuera; no procede de un crecimiento interior. Y para que el amor sea auténtico y real debe ser fruto de tu crecimiento interior.

El amor no es un aprendizaje sino un crecimiento. Lo que necesitas no es aprender los caminos del amor sino desaprender los caminos del desamor. Hay que eliminar los estorbos, hay que destruir los obstáculos; entonces el amor será tu ser natural y espontáneo. Una vez que se hayan eliminado los obstáculos, que se hayan apartado las rocas del camino, comenzará a fluir. Ya está ahí; oculto detrás de muchas rocas, pero el manantial del amor ya está ahí. Es tu propio ser.

Osho

Da, sin condiciones; entonces sabrás qué es el amor.

Primero libérate de tus padres. Al liberarte de tus padres te liberas de la sociedad; al liberarte de tus padres, te liberas de la civilización, de la educación, de todo, porque tus padres representan todo eso. Te conviertes en un individuo. Por primera vez en tu vida ya no formas parte de la masa, tienes una auténtica individualidad. Vives por tu cuenta. En eso consiste la madurez. Así es como debería ser la persona madura.

Una persona madura es aquella que no necesita padres. Una persona madura es aquella que no necesita a nadie a quien apegarse o en quien apoyarse. Una persona madura es aquella que es feliz con su soledad; su soledad es una canción, una celebración. Una persona madura es aquella que puede sentirse feliz consigo misma. Su soledad no es aislamiento, su alejamiento; es un retiro, es meditativo.

Un día tuviste que salir del vientre de tu madre. Si hubieras permanecido allí más de nueve meses habrías muerto; no solo tú, también habría muerto tu madre. Un día tuviste que salir del vientre de tu madre; después, llegó un día en el que tuviste que salir del entorno de tu familia, otro vientre, para ir al colegio. Después, llegó otro día en el que tuviste que salir del entorno de tu colegio, otro vientre, para ir a un mundo más vasto. Pero en lo más profundo sigues siendo un niño. ¡Sigues permaneciendo en el vientre! Hay infinidad de capas en el vientre y hay que romper ese vientre.

Esto es lo que en Oriente hemos denominado el segundo nacimiento. Una vez que logras nacer por segunda vez te liberas totalmente de las huellas paternas. Y lo bello es que solo entonces la persona siente agradecimiento hacia los padres. La paradoja es que esa es la única persona que puede
perdonar a sus padres. Siente compasión por ellos y los ama, se compadece de ellos porque ellos también han sufrido mucho. No está enfadada, en absoluto. Puede que tenga lágrimas en los ojos, pero no está enfadada, y hará todo lo posible por ayudar a sus padres a dirigirse a esa plenitud de soledad, a ese grado de soledad.

En primer lugar: conviértete en un individuo. En segundo lugar: no esperes la perfección, no la requieras ni la exijas. Ama a la gente corriente.  La gente corriente no tiene nada de malo. ¡La gente corriente es extraordinaria! Cada ser humano es único; respeta esa unicidad.

En tercer lugar: da, sin condiciones; entonces sabrás qué es el amor. Yo no puedo definirlo. Tan solo puedo mostrarte el camino para que lo cultives. Puedo enseñarte a plantar un rosal, a regarlo, a fertilizarlo, a protegerlo. Entonces, un día, inesperadamente, nacerá la rosa, y tu hogar se llenará con su fragancia. Así es como ocurre el amor.

Osho

El amor no es un negocio, así que deja de ser un negociante.

Observa a las personas, fíjate que lo dan todo por descontado. Cuando tu mujer te prepara la comida nunca se lo agradeces.  No estoy diciendo que tengas que verbalizar tu agradecimiento, pero deberías demostrarlo con la mirada. En cambio, no te molestas en hacerlo, lo das por descontado; ese es su trabajo. ¿Quién te ha dicho eso?

Cuando tu marido sale a ganarse el sueldo tú nunca se lo agradeces. No sientes ninguna gratitud. “Eso es lo que tiene que hacer un hombre” Así es como piensas. ¿Cómo va a crecer el amor? El amor necesita una atmósfera de amor. El amor necesita una atmósfera de gratitud, de agradecimiento. El amor necesita una atmósfera de no-exigencia, de noexpectación.

Esta es la segunda cosa que hay que recordar.
la tercera cosa es: en vez de pensar en cómo recibir amor, empieza a darlo. Si das, recibirás. No existe otra manera. La gente está más interesada en cómo conseguir y recibir. Todo el mundo está interesado en recibir y parece que nadie disfruta dando. La gente da de muy mala gana; cuando dan, lo hacen para obtener algo a cambio, son como negociantes.

Es una negociación. Solo quieren asegurarse de que obtienen más de lo que dan; en tal caso es un buen trato, un buen negocio. Y la otra persona está haciendo lo mismo.

El amor no es un negocio, así que deja de ser un negociante. De lo contrario desperdiciarás tu vida y el amor, y todo lo que hay de bello en élporque lo que es bello no tiene nada que ver con los negocios. Los negocios son la cosa más horrible que hay en el mundo, aunque sea un mal necesario; pero la existencia desconoce completamente los negocios.

El árbol florece, no es un negocio; las estrellas brillan, no son un negocio, y no tienes que pagar por ello ni nadie te exige nada a cambio. Un pájaro se posa en la puerta de tu casa y entona una melodía, pero no te pedirá un certificado ni ninguna muestra de agradecimiento. Una vez entonada la melodía, se irá volando feliz, sin dejar ninguna huella.
Así es como crece el amor. Da sin esperar a ver cuánto recibes. Sí, llega, y multiplicado por mil, pero lo hace de forma natural Llega por sí solo, no hace falta exigirlo. Cuando lo exiges, no llega. Una vez que lo exiges, lo has matado. Así que da. Comienza a dar.

Osho

Para fluir y crecer en el amor no es necesaria la perfección.

Tú ni siquiera entiendes el amor que es posible en ti, de modo que no serás capaz de entender el amor de Buda, o el amor que fluye desde un Lao Tzu hacia ti; no serás capaz de entenderlo.

En primer lugar tienes que entender el amor que nace como un fenómeno natural. Ni siquiera has logrado eso. Primero tienes que entender el natural, después el trascendental. Así que lo segundo que debes recordar es que nunca busques al hombre perfecto o a la mujer perfecta. Esta también es una idea que te han inculcado; que a menos que encuentres al hombre o a la mujer perfecta, no serás feliz. De modo que continúas buscando la perfección, pero como no la encuentras, eres infeliz.

Para fluir y crecer en el amor no es necesaria la perfección. El amor no tiene nada que ver con la otra persona. La persona amorosa, sencillamente ama, al igual, que la persona viva, respira, bebe, come y duerme. Exactamente del mismo modo, la persona realmente viva, la persona amorosa, ama. No dices: “No voy a respirar a menos que haya un aire perfecto, libre de contaminación”. Sigues respirando en Los Ángeles, sigues respirando en Bombay. Sigues respirando en todas partes, aunque el aire esté contaminado, envenenado. ¡Sigues respirando! No puedes permitirte no respirar por el mero hecho de que el aire no sea como debería ser. Si tienes hambre, comes algo, lo que sea. Si te estás muriendo de sed en el desierto, beberás cualquier cosa. No te obstinarás en pedir una Coca-Cola, cualquier cosa valdrá; cualquier bebida, simplemente agua, incluso agua sucia. Hay personas que se han bebido su propia orina.

Cuando alguien se está muriendo de sed no se preocupa por lo que bebe, beberá cualquier cosa con tal de saciar la sed. Hay personas que, en el desierto, han matado a sus camellos para beber agua, ya que estos almacenan agua en su interior. Eso suponía un peligro, ya que entonces tendrían que caminar muchos kilómetros. Pero tenían tanta sed que para ellas lo primero era lo primero; primero el agua, de lo contrario morirían.

Por mucho que conservaran el camello, ¿qué iban a hacer sin agua? El camello únicamente llevaría un cadáver a la ciudad más próxima, porque sin agua morirían.

La persona viva y amorosa sencillamente ama. El amor es algo natural.  Por tanto, la segunda cosa que debes tener en cuenta es no buscar la perfección; si lo haces, el amor no fluirá en ti. Al contrario, te volverás poco afectuoso. Las personas que exigen la perfección son personas muy poco afectuosas; son neuróticas. Aunque encuentren a un amante, exigen la perfección, y esa exigencia destruye el amor.

En cuanto un hombre ama a una mujer o una mujer ama a un hombre, inmediatamente entra en juego la exigencia. La mujer empieza a exigirle al hombre que sea perfecto, solo porque la ama. ¡Como si hubiera cometido un pecado! Ahora tiene que ser perfecto, tiene que superar todas sus limitaciones. ¿Así de repente? ¿Solo por esta mujer? ¿Ahora ya no puede seguir siendo humano? O se convierte en un ser sobrenatural o es un farsante, un falso, un fraude.

Naturalmente, es muy difícil convertirse en alguien sobrenatural, por eso las personas se convierten en fraudes. Empiezan a fingir, a actuar y a engañar. En nombre del amor, la gente solo engaña. Así que la segunda cosa que hay que recordar es que nunca hay que exigir la perfección. No tienes derecho a exigir nada a nadie. Si alguien te ama, siéntete agradecido, pero no le exijas nada, porque la otra persona no tiene la obligación de amarte. Si alguien te ama, es un milagro. Siéntete emocionado por ese milagro.

Pero las personas no están emocionadas. Destruirán cualquier posibilidad de amor por pequeñeces. No están muy interesadas en el amor ni en la alegría que este conlleva. Están más interesadas en otras cosas relativas a su ego.

Interésate por tu alegría. Interésate totalmente por tu alegría; interésate únicamente por tu alegría. Todo lo demás es no-esencial. Ama; de forma natural, al igual que respiras. Y cuando ames a una persona, no empieces a exigirle cosas, porque estarás cerrando las puertas desde el principio.

No esperes nada. Si algo te llega en el camino, siéntete agradecido. Si no llega nada es porque no hace falta que llegue, no hay necesidad de que llegue. No debes esperarlo.

Osho